La historia
comienza en Lome (Togo), donde una mujer recorre las calles con un claro gesto
de desesperación en su rostro, en sus ojos se nota el sufrimiento. El motivo es
el niño que lleva en sus brazos, que acaba de cumplir cuatro años y todavía no
ha podido caminar.
Ella viajó
por toda África buscando una solución para su hijo. Visitó Nigeria, Lagos,
Ghana entre otros lugares y en ninguno le dieron una solución. Tras mucho
intentarlo buscó en la fe y en la iglesia la última oportunidad. El sacerdote
de dicha iglesia le propuso realizar una cadena de rezos que duraría toda una
semana y si con eso no lograba caminar ya no lo haría nunca más. Las plegarias
comenzaron un domingo y los días empezaron a pasar, pero el niño seguía sin
poder mover sus piernas. El sábado por la noche al ver que no había ningún tipo
de mejora la mujer quebró en llanto haciéndose la idea de que su pequeño jamás
iba a poder andar.
El domingo
por la mañana, toda la familia del pequeño Emmanuel (así se llamaba el niño) se
encontraba junto a él en la iglesia. El silencio reinaba en ese templo,
silencio que solo se interrumpía por unos jóvenes que jugaban con una pelota
fuera del mismo. De repente dicho balón entro como un rayo de luz y esperanza
dentro de la iglesia. Nadie se levantó a buscarlo, nadie excepto el pequeño
Emmanuel, que milagrosamente corrió detrás del balón y lo pateo con fuerza,
como si hubiese jugado al fútbol toda su vida. Su madre no lo podía creer, su
hijo caminaba y todo era gracias al fútbol.
“Es una historia sorprendente. Pero
es verdad. Mi madre me ha hablado de esto toda mi vida”, recuerda Emmanuel, el protagonista
de este milagro. “Mi madre estaba
asustada porque nunca me había visto caminar, y de repente yo estaba corriendo
detrás del balón. Y toda la gente que había rezado por mí en la iglesia le
dijo: Tu hijo está caminando gracias al fútbol. Significa que el chico tiene el
fútbol en sus venas”, cuenta con una sonrisa.
El niño del
milagro hoy es Emmanuel Adebayor, delantero del Tottenham Hotspur y de la
Selección de Togo. Es un jugador ágil, que no presenta secuelas de sus
difíciles primeros cuatro años de vida. Posee una habilidad impropia de una
persona de dos metros de altura y es un goleador temible que ah logrado vestir
las camisetas de grandes equipos europeos.
A los 15 años fue a jugar con su selección sub
17 un torneo a Suecia, en el cual estaba presente un ojeador del Metz francés,
que no dudó ni un minuto en llevárselo para su club. Debutó en el primer equipo
con tan solo 17 años y logró rápidamente convertirse en el goleador con 13
goles que le permitieron lograr el ascenso a la primera división.
Dos buenas
temporadas en el Metz lo catapultaron a uno de los equipos más importantes de
la liga francesa. Con tan solo 19 años fichó para el Mónaco, donde le costó
ganarse la titularidad, dado que debía competir con jugadores como Morientes y
Saviola entre otros. Fue parte del plantel que perdió la final de la Champions
frente al Porto y luego partió hacia la Premier League, para vestir la camiseta
del Arsenal de Arsene Wenger.
Ni bien
llego al Arsenal lo apodaron Baby Kanu,
por su parecido al nigeriano y ex estrella del club. Con los Gunners disputó cuatro temporadas en
gran nivel, haciendo una dupla letal con el francés Henry. En el 2009 pasó al
Manchester City a cambio de 29 millones de euros.
Su estadía
en el City no fue la mejor. Una primera temporada aceptable no alcanzo para que
el entrenador Roberto Mancini le diera la titularidad y el togolés decidió
marcharse al Real Madrid en calidad de cedido.
En la Casa Blanca a penas estuvo seis meses,
marcando solamente 8 goles, que no alcanzaron para que el Madrid decida hacer
uso de la opción de compra. Emmanuel debió volver al Manchester City, donde no
iba a ser tenido en cuanta.
Fue cedido
al Tottenham Hospur, club en que todavía hoy juega, siendo uno de los
delanteros más importantes de su equipo y de la Premier.
Esta es la
historia de Emmanuel Adebayor, que paso de no poder caminar en su infancia a
ser elegido el mejor jugador africano en el 2008. Al que su amor por el fútbol
le cambio la vida. Por todo esto Adebayor es un milagro futbolero.



