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miércoles, 17 de julio de 2013

Adebayor: Un milagro del fútbol



La historia comienza en Lome (Togo), donde una mujer recorre las calles con un claro gesto de desesperación en su rostro, en sus ojos se nota el sufrimiento. El motivo es el niño que lleva en sus brazos, que acaba de cumplir cuatro años y todavía no ha podido caminar.
Ella viajó por toda África buscando una solución para su hijo. Visitó Nigeria, Lagos, Ghana entre otros lugares y en ninguno le dieron una solución. Tras mucho intentarlo buscó en la fe y en la iglesia la última oportunidad. El sacerdote de dicha iglesia le propuso realizar una cadena de rezos que duraría toda una semana y si con eso no lograba caminar ya no lo haría nunca más. Las plegarias comenzaron un domingo y los días empezaron a pasar, pero el niño seguía sin poder mover sus piernas. El sábado por la noche al ver que no había ningún tipo de mejora la mujer quebró en llanto haciéndose la idea de que su pequeño jamás iba a poder andar.
El domingo por la mañana, toda la familia del pequeño Emmanuel (así se llamaba el niño) se encontraba junto a él en la iglesia. El silencio reinaba en ese templo, silencio que solo se interrumpía por unos jóvenes que jugaban con una pelota fuera del mismo. De repente dicho balón entro como un rayo de luz y esperanza dentro de la iglesia. Nadie se levantó a buscarlo, nadie excepto el pequeño Emmanuel, que milagrosamente corrió detrás del balón y lo pateo con fuerza, como si hubiese jugado al fútbol toda su vida. Su madre no lo podía creer, su hijo caminaba y todo era gracias al fútbol.
“Es una historia sorprendente. Pero es verdad. Mi madre me ha hablado de esto toda mi vida”, recuerda Emmanuel, el protagonista de este milagro. “Mi madre estaba asustada porque nunca me había visto caminar, y de repente yo estaba corriendo detrás del balón. Y toda la gente que había rezado por mí en la iglesia le dijo: Tu hijo está caminando gracias al fútbol. Significa que el chico tiene el fútbol en sus venas”, cuenta con una sonrisa.
El niño del milagro hoy es Emmanuel Adebayor, delantero del Tottenham Hotspur y de la Selección de Togo. Es un jugador ágil, que no presenta secuelas de sus difíciles primeros cuatro años de vida. Posee una habilidad impropia de una persona de dos metros de altura y es un goleador temible que ah logrado vestir las camisetas de grandes equipos europeos.
 A los 15 años fue a jugar con su selección sub 17 un torneo a Suecia, en el cual estaba presente un ojeador del Metz francés, que no dudó ni un minuto en llevárselo para su club. Debutó en el primer equipo con tan solo 17 años y logró rápidamente convertirse en el goleador con 13 goles que le permitieron lograr el ascenso a la primera división.   
Dos buenas temporadas en el Metz lo catapultaron a uno de los equipos más importantes de la liga francesa. Con tan solo 19 años fichó para el Mónaco, donde le costó ganarse la titularidad, dado que debía competir con jugadores como Morientes y Saviola entre otros. Fue parte del plantel que perdió la final de la Champions frente al Porto y luego partió hacia la Premier League, para vestir la camiseta del Arsenal de Arsene Wenger.
Ni bien llego al Arsenal lo apodaron Baby Kanu, por su parecido al nigeriano y ex estrella del club. Con los Gunners disputó cuatro temporadas en gran nivel, haciendo una dupla letal con el francés Henry. En el 2009 pasó al Manchester City a cambio de 29 millones de euros.
Su estadía en el City no fue la mejor. Una primera temporada aceptable no alcanzo para que el entrenador Roberto Mancini le diera la titularidad y el togolés decidió marcharse al Real Madrid en calidad de cedido.
En la Casa Blanca a penas estuvo seis meses, marcando solamente 8 goles, que no alcanzaron para que el Madrid decida hacer uso de la opción de compra. Emmanuel debió volver al Manchester City, donde no iba a ser tenido en cuanta.
Fue cedido al Tottenham Hospur, club en que todavía hoy juega, siendo uno de los delanteros más importantes de su equipo y de la Premier.
Esta es la historia de Emmanuel Adebayor, que paso de no poder caminar en su infancia a ser elegido el mejor jugador africano en el 2008. Al que su amor por el fútbol le cambio la vida. Por todo esto Adebayor es un milagro futbolero.                
   


jueves, 4 de julio de 2013

Una Pasión sin fronteras


Todo comenzó allá por el 2008, cuando desde Londres llego Henry May, un profesor londinense que viajo hacia la Argentina como parte de su labor en una ONG. 

Henry se encontró el amor en la forma insólita de un equipo de fútbol. Llegó a Buenos Aires y decidió mezclar con su trabajo a esa pasión que él sentía por este deporte. Recorrió distintos estadios y vio a varios equipos del fútbol argentino, Boca, River, Independiente y Racing entre otros, pero ninguno lograba conquistar su corazón, hasta que leyó un anuncio sobre el clásico entre Huracán y San Lorenzo. Henry no dudo en presentarse en la Bombonera para dicho espectáculo. Mezclado entre hinchas quemeros alentó al Globo bajo una terrible lluvia que obligó a suspender el partido cuando el equipo, en ese entonces dirigido por Ángel Cappa, derrotaba a su clásico rival por 1 a 0. En la reanudación del encuentro Huracán terminó perdiendo 4 a 1, pero eso poco importaba, porque su vida ya no seria igual. El mismo Henry cuenta como nació este amor por el Globo: “Necesitaba seguir a un equipo durante mi estadía en Argentina. Boca es muy turístico, River despierta demasiadas expectativas (aclara que fue antes del descenso), Racing es muy viejo e Independiente no dice nada. Después de ver a la hinchada de Huracán en el clásico que se suspendió ante San Lorenzo, quede impresionado. Caía una lluvia torrencial y la gente se quedo festejando media hora. En Inglaterra se vive distinto, aunque la hinchada del Fulham también es pasional”. Y además compara a su amor ingles con el argentino: “Son clubes sufridos pero con una gran cantidad de simpatizantes, de paladar fino y con mucha historia”.

Llevo hacia Londres el famoso espíritu del Globo y decidió fundar el Huracán FC London, equipo que usa los mismos colores que el Huracán de Parque Patricios y que compite en la Southem Sunday League, que es una liga amateur de Inglaterra. No conforme con esto Henry decidió seguir abriendo fronteras y en compañía con la Fundacion Craig Bellamy y bajo la idea de generar un fenómeno global y de que el futbol sirva como herramienta para la educación y la contención de los más desprotegidos, creó Huracanes en Sierra Leona, India y Colombia.  También trabaja con otras ONGs vinculadas a la educación y a lo social, como son Teach First, Enseña por Argentina y Corazón Quemero.

 Esta es la historia de un personaje más que se enamoro del folclore del fútbol argentino y que decidió hacer algo por la historia de un club, de un amor, de su amor y hacer que esa pasión por el Globo contagie a miles. De su mano, Huracán recorre el mundo, ofreciendo fútbol y solidaridad bajo el eslogan de “Una Pasión sin Fronteras”.