Una verdadera lección de
boxeo y heroísmo brindó Sergio Martínez en el Thomas and Mack Center. 20 mil espectadores presentes en el
estadio y millones más que lo siguieron por TV disfrutaron, vibraron y sufrieron
con la velada que reunió a expertos y neófitos, a mujeres y niños, nadie quiso
perderse la gran noche de Maravilla.
Este 15 de septiembre del
2012 va a quedar sin dudas grabado en la retina de muchos, fue la noche en que
un hombre reavivó el fervor nacional por el boxeo, la pelea entre el argentino
y el hijo de la leyenda se vivió como un mundial de fútbol.
Ahí estaban parados frente a
frente Sergio Martínez y Julio César Chávez Júnior, sí después de tantas
palabras por fin se veían las caras arriba del cuadrilátero, era momento de
dejar de lado los cruces mediáticos y demostrar arriba del ring. Fue una
verdadera cátedra de Maravilla, dominando en la corta y media distancia,
entrando y saliendo, moviéndose por todo el escenario, utilizando a penas su
jab de derecha, que le sirvió para dejar marcas en el rostro de Chávez,
cumpliendo lo prometido a Julio César padre en la conferencia de prensa previa
a la pelea.
Todo a merced del que sería
nuevo campeón del mundo de los medianos, todo menos el último asalto, el que
paralizó los corazones de los argentinos, porque sacando fuerzas vaya a saber
uno de donde, el joven Chávez logró conectar una seguidilla de golpes que mandó
a la lona al argentino, parecía desmoronarse todo lo construido a lo largo de
la pelea, pero el oficio de Maravilla le permitió levantarse y mantenerse de
pie hasta el final. El jurado dio como ganador en fallo unánime a Sergio Martínez
y el sueño estaba cumplido, el cetro de los medianos volvía a su verdadero
dueño. El estadio deliraba al grito de "Ooohhh
/ soy argentino / es un sentimiento / no puedo parar" y Sergio se retiraba
rumbo al hospital, donde le dirían horas más tarde que se había fracturado su
mano izquierda durante la pelea, y que también tenía una lesión en una de sus rodillas, algo que agigantó aún
más el histórico triunfo.
Fue así que este hombre le dio
un nuevo campeón al pueblo argentino, fue así como le devolvió la vida a un
deporte que se mantenía dormido y en silencio, fue así como la Argentina volvió vivir
una noche de boxeo como aquellas en las que el gran Carlos Monzón hacía delirar
a multitudes. Hoy es el turno de Sergio Maravilla Martínez, que ya logró
meterse en el corazón de un pueblo que espera por más hazañas.


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